El misterioso caso de las escaleras mecánicas
Sigo siendo peatón, y por consiguiente, usuario habitual del transporte público. La simbiósis se va produciendo de manera lenta, pero constante. Nunca me acabaré de acostumbrar, nunca lograré dejar atrás la añoranza de tiempos pasados.
Hoy me he mosqueado. ¿Qué pasa con las escaleras mecánicas? ¿Para qué sirven? Partiendo de la base de que como su nombre indica, te permiten ascender de una manera automática, sin esfuerzos ni cansancios, ¿no es de recibo que simplemente has de dejarte llevar por ellas? Entonces, digo yo, ¿porque nos hemos he de colocar a la derecha si queremos satisfacer a nuestra vagancia y dejadez? ¿Por qué tienes que dejar paso libre a los que van con prisa por la izquierda? ¿Por qué si tienes la mala suerte de no tener sitio libre a la derecha has de jorobarte y tener que subir a pie las escaleras mecánicas? ¿No ven que los escalones tienen una mayor altura y por tanto es el esfuerzo es mayor? ¿Acaso los que tienen prisa no pueden ir por la escalera normal y corriente de toda la vida? ¿Por qué los que vamos por la izquierda y queremos dejarnos llevar hemos adoptado este hábito cortés en contra de nuestra voluntad?
Nunca lo entenderé. A las 8.30 de la mañana uno aún tiene las sábanas pegadas, aún tiene remanescencias del sueño pasado. Aún baila sobre las nubes con la mujer de su vida, en un paraíso lleno de luz y de amor. Aún los pájaros te hablan y te susurran delicias divinas. Áún uno está sintiendo las sensaciones agradables del tacto sedoso de la almoahada y trata de atrapar y retener ese estado antes de iniciar un día más. Aquello terrenal más cercano a un estado de levitación es ese momento en que vuelas, con los ojos legañosos, por la escalera mecánica de la estación. Apenas dura 10 segundos. Que no me lo estropeen. Los que vayan con prisa y sudores, que vayan por la escalera de cemento!
Hoy me he mosqueado. ¿Qué pasa con las escaleras mecánicas? ¿Para qué sirven? Partiendo de la base de que como su nombre indica, te permiten ascender de una manera automática, sin esfuerzos ni cansancios, ¿no es de recibo que simplemente has de dejarte llevar por ellas? Entonces, digo yo, ¿porque nos hemos he de colocar a la derecha si queremos satisfacer a nuestra vagancia y dejadez? ¿Por qué tienes que dejar paso libre a los que van con prisa por la izquierda? ¿Por qué si tienes la mala suerte de no tener sitio libre a la derecha has de jorobarte y tener que subir a pie las escaleras mecánicas? ¿No ven que los escalones tienen una mayor altura y por tanto es el esfuerzo es mayor? ¿Acaso los que tienen prisa no pueden ir por la escalera normal y corriente de toda la vida? ¿Por qué los que vamos por la izquierda y queremos dejarnos llevar hemos adoptado este hábito cortés en contra de nuestra voluntad?
Nunca lo entenderé. A las 8.30 de la mañana uno aún tiene las sábanas pegadas, aún tiene remanescencias del sueño pasado. Aún baila sobre las nubes con la mujer de su vida, en un paraíso lleno de luz y de amor. Aún los pájaros te hablan y te susurran delicias divinas. Áún uno está sintiendo las sensaciones agradables del tacto sedoso de la almoahada y trata de atrapar y retener ese estado antes de iniciar un día más. Aquello terrenal más cercano a un estado de levitación es ese momento en que vuelas, con los ojos legañosos, por la escalera mecánica de la estación. Apenas dura 10 segundos. Que no me lo estropeen. Los que vayan con prisa y sudores, que vayan por la escalera de cemento!
Nuevo año, viejas tradiciones. Lo típico. Todo el mundo a felicitar el año, a desearte lo mejor, a enviarte mensajitos repletos de buenas intenciones y bla, bla, bla. Somos seres de costumbres, no lo podemos evitar.
1. Sé libre y disfruta Ya no tienes que estar pendiente de tus horarios, ya no tienes que programar tu vida durante dos semanas. Disfruta, déjate llevar por las emociones, por los sentimientos. Haz caso a tu instinto. Mira las cosas de otra manera.
¿Puede cambiar tu vida de repente, cuando menos te lo esperas? ¿Pueden tus convicciones y tus ideas venirse abajo en un par de días, cuando menos te lo esperas? A Harry Sanborn (Jack Nicholson), un tipo rico de 63 años, sí que le sucede. Su filosofía de vida se desmorona al conocer a Erica Barry (Diane Keaton), prestigiosa guionista teatral y madre de su novia Marin, de apenas 30 años.
Maravillas, oiga, hoy traigo maravillas. Directamente extraídas del diario Tele/Expres de marzo de 1980. Ahí, en la Biblioteca de Catalunya, rodeado de viejecitas, camellos, yonquis y roedores de cultura, he realizado un viaje al pasado, a la época de Artola, Ramos, Migueli, Olmo, de la Cruz, Reixach, Landáburu, Zuviría, Simonsen, Carrasco...el increíble H.H..
Bueno, bueno, bueno. Ya tenemos debate. El Gobierno ha aprobado el proyecto de ley que permitirá el enlace matrimonial entre homosexuales y lesbianas, además de brindarles el derecho a la adopción.
Es curioso. Una persona depende totalmente de su autoestima. En grados diferentes uno puede llegar a ocupar un rol u otro en la sociedad. Estar seguro de uno mismo es vital. Pisar fuerte sin dudas, dirigirse hacia los demás con confianza, mirar a los ojos. Importantísimo esto último. ¡Básico!
Aznar dice que la pérdida de Al Andalus y no la guerra de Iraq fue la causa del 11-M.
Ya se sabe aquello de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces sobre la misma piedra. Y si tenemos en cuenta de que yo soy un animal en todos los sentidos, es de pensar que no paro y no paro de tropezar. El último caso, mi telefóno móvil. Mejor dicho, mis teléfonos móviles. Dos en un mes. Dos hechos que me han llevado a gastarme la pasta en estos malditos aparatejos. Dos veces que me han negado la garantía. Dos veces en que me han tirado a la piscina con el móvil encima. Sí, ya lo sé. Ridículo. Ya lo sé...
Ricard, que ya he dicho que es un veterano, tenía razón. "Una vez pasa el martes, la semana está superada". Sí, sí. Lo corroboro. Hoy ha sido un día diferente. Estaba nublado, pero hacía sol. Las nubes olían, no sé a qué, pero era un momento ideal...Estaba ahí, viendo a mis niños jugar. Disfrutaban con el "pichi", esa versión mítica, typical Spanish", del béisbol. Y allí estaban, sonrientes, felices, llenos de vitalidad. ¡Claro, es que son niños! Sergi, con sus muecas y sus gestos, con su fisonomía tan especial. Le llamamos Shin-Chan -o como se escriba-, aunque a mi me gusta más llamarle Shinosuke. Paula, tan mona, una vez superado su temor y su odio hacia mí. Clara, que no sé por qué me recuerda a Paula Arantxa -chica, lo siento, pero es que de verdad lo hace-, Miriam, Pere, Eloy, María...Todos riendo. Todos disfrutando. Y a la vez que los veía, me acordaba de cuando era pequeño. Y me acordaba de lo que disfrutaba. Y me acordaba de lo loco que estaba, movido por mi instinto de niño curioso a cometer locuras. Y recordaba que el día pasado ellos mismos también las habían cometido y yo les había tenido que frenar. Y recordaba que ayer también rieron, y me lo agradecieron. Y todo concordaba, y todo tenía un principio y un fin. Yo era niño y ellos lo son. Yo me tiraba por las rocas al agua, ellos trepaban como monos por los árboles. Y yo les frenaba y les decía que bajaran, y mi madre hacía lo mismo cuando enfilaba el acantilado. ¡Ah mi madre! Me daba la merienda y yo le daba un abrazo. Y mis niños me siguen y me cogen de la mano. Y recordaba mi infancia y mi presente. Recordaba por qué decidí ser lo que fui, o lo que soy ahora a tiempo parcial, y me quedaba embobado viéndoles. Y salté de mi sueño y fui uno más. Me metí en un equipo y chuté la pelota tan fuerte como pude, y corrí base por base, eufórico, pletórico, sabiendo que conseguiría una vida y una vuelta completa para mis amigos, pensando que después de jugar iriamos a merendar. Y veía quedarse quieto a Shinosuke, animándome, y recordé que a lo mejor nos iríamos a ver Bola de Drac.O tal vez cogeríamos las bicis y nos iríamos por ahí como locos y montaríamos un circuito. O no! Mejor una rampa. A ver quién salta más lejos, sin temor a caer o a hacerse daño. Y si me hacía daño me daría igual, porque mi madre me curaría y me cuidaría para que volviera a la cabaña que habíamos montado... Hasta que desperté por la ira de Pere, por haber hecho trampas, porque yo era mayor y chutaba más fuerte. Y además vas con ellos y no con nosotros. ¡Y que no vale! Y ahí fue cuando regresé y respiré. Y recordé que era mayor. ¡Qué putada! Tomé aire de nuevo y me limpié el sudor. Y volví a mi sitio. Y reí. Hoy es Martes, qué coño. ¿Y ayer no me dí cuenta?"