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DESDE MI PLANTA

Shinosuke

Shinosuke Ricard, que ya he dicho que es un veterano, tenía razón. "Una vez pasa el martes, la semana está superada". Sí, sí. Lo corroboro. Hoy ha sido un día diferente. Estaba nublado, pero hacía sol. Las nubes olían, no sé a qué, pero era un momento ideal...Estaba ahí, viendo a mis niños jugar. Disfrutaban con el "pichi", esa versión mítica, typical Spanish", del béisbol. Y allí estaban, sonrientes, felices, llenos de vitalidad. ¡Claro, es que son niños! Sergi, con sus muecas y sus gestos, con su fisonomía tan especial. Le llamamos Shin-Chan -o como se escriba-, aunque a mi me gusta más llamarle Shinosuke. Paula, tan mona, una vez superado su temor y su odio hacia mí. Clara, que no sé por qué me recuerda a Paula Arantxa -chica, lo siento, pero es que de verdad lo hace-, Miriam, Pere, Eloy, María...Todos riendo. Todos disfrutando. Y a la vez que los veía, me acordaba de cuando era pequeño. Y me acordaba de lo que disfrutaba. Y me acordaba de lo loco que estaba, movido por mi instinto de niño curioso a cometer locuras. Y recordaba que el día pasado ellos mismos también las habían cometido y yo les había tenido que frenar. Y recordaba que ayer también rieron, y me lo agradecieron. Y todo concordaba, y todo tenía un principio y un fin. Yo era niño y ellos lo son. Yo me tiraba por las rocas al agua, ellos trepaban como monos por los árboles. Y yo les frenaba y les decía que bajaran, y mi madre hacía lo mismo cuando enfilaba el acantilado. ¡Ah mi madre! Me daba la merienda y yo le daba un abrazo. Y mis niños me siguen y me cogen de la mano. Y recordaba mi infancia y mi presente. Recordaba por qué decidí ser lo que fui, o lo que soy ahora a tiempo parcial, y me quedaba embobado viéndoles. Y salté de mi sueño y fui uno más. Me metí en un equipo y chuté la pelota tan fuerte como pude, y corrí base por base, eufórico, pletórico, sabiendo que conseguiría una vida y una vuelta completa para mis amigos, pensando que después de jugar iriamos a merendar. Y veía quedarse quieto a Shinosuke, animándome, y recordé que a lo mejor nos iríamos a ver Bola de Drac.O tal vez cogeríamos las bicis y nos iríamos por ahí como locos y montaríamos un circuito. O no! Mejor una rampa. A ver quién salta más lejos, sin temor a caer o a hacerse daño. Y si me hacía daño me daría igual, porque mi madre me curaría y me cuidaría para que volviera a la cabaña que habíamos montado... Hasta que desperté por la ira de Pere, por haber hecho trampas, porque yo era mayor y chutaba más fuerte. Y además vas con ellos y no con nosotros. ¡Y que no vale! Y ahí fue cuando regresé y respiré. Y recordé que era mayor. ¡Qué putada! Tomé aire de nuevo y me limpié el sudor. Y volví a mi sitio. Y reí. Hoy es Martes, qué coño. ¿Y ayer no me dí cuenta?"
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2 comentarios

Carlos G. Cano -

Yo también jugaba a "pichy" de pequeño. Si queréis, la próxima fiesta que no sea fiesta, que sea un homenaje a lo que fuimos... En la playa, o en la Ciutadella...

arantza -

De repente te he visto corriendo a por la cuarta base, limpiándote el sudor con el bajo de la camiseta. Y tus ojos azules brillando en esa intención de ser el primer bateador que consiga dar la vuelta entera a la pista.
Se acaba el verano. Aquí ya hemos comenzado los exámenes.
(Por cierto, me ha perturbado sobremanera la pequeña Clara que se parece a Paula Arantxa... Esos son mis tres nombres... Ya me contarás)
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