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DESDE MI PLANTA

Hoy en un día gris

Mientras Victor me felicita por mis calcetines y me dice "te veo bién", yo me cago en todos mis muertos por dentro. Porque sí, porque soy despitado.
Menos mal del día. Hoy hace un tiempo perfecto para seguir viviendo. Hoy en un día gris, frío, con nubes. Pero me sigo cagando en todo por mi cabeza despistada.
"Llego tres horas tarde a clase", le digo a la que no quiero mencionar. La excusa perfecta para no soportar lo insoportable. Joder con mi cabeza.
Y mientras escribo esto, el ayudante del ayudante del ayudante del profesor que por su actitud bién podría estar planeando un golpe de estado y hacerse con el poder, merodea por mi espalda, mascando algo que debe ser chicle y vigilando todos los flancos existentes. A su vez Victor también pasa por detrás mío, y lee que le estoy mencionando, y me dice que me leerá. Y yo sigo maldiciendo a mi cabeza.
He llegado a las doce. La clase se acaba a la una. Los martes nunca fueron mágicos. Al menos me queda el gris del día.

*

Somo una redacción inoperante, deben pensar. Uno de ellos el de antes, el que mascaba chicle. Somos bastante improductivos. Maquetas hechas y rehechas, logotipos diseñados, temas escogidos, pero cero de contenidos. Esto en la vida real sería sinónimo de despido.
Pero claro, menos mal que no estamos en la vida real. Porque sí así fuera, las clases serían mucho más provechosas. Relamente aprenderíamos algo. No me parece a mí que el taller/simulacro se ajuste mucho a la realidad. Hemos pisado poca calle. Hemos sido prácticos en pocas veces. Seremos periodistas teóricos por encima de todo.

Lunes trágicos

Te despiertas un lunes a las 7:30 de la mañana. Dejas que el buzzer suene durante un tiempo. A pesar de su incordio, no molesta. El sueño pesa más. Todo el cansancio que dejaste atrás durante el fin de semana vuelve de repente, pero multiplicado por diez. ¿Quién dijo que los fines de semanas son para descansar?
A las 8 ya estás duchado, desayunado y peinado, dispuesto a enfrentarte una semana más a la vida que te ha tocado vivir. A las 8:45 ya te has tomado dos cafés, fumado 3 cigarros, comprado el periódico y predispuesto a empezar lo que tengas que empezar.
Inconscientemente suena una canción dentro de tí, fragmentada. Sólo te sabes un par de estrofas. Pero es tan cierto lo que dicen. La tatareas..."Siempre soñando con el sábado, para sentirte como un pájaro...". Y a la vez que cantas, te acuerdas del cartel que colgaba en la casa de un amigo tuyo "Ánimo, ya queda menos para el fin de semana".
Los lunes han sido, son y serán trágicos, siempre que no haya un puente de por medio. Y a esperar el viernes, donde todo vuelve a comenzar.

Cuando menos te lo esperas

Cuando menos te lo esperas

¿Puede cambiar tu vida de repente, cuando menos te lo esperas? ¿Pueden tus convicciones y tus ideas venirse abajo en un par de días, cuando menos te lo esperas? A Harry Sanborn (Jack Nicholson), un tipo rico de 63 años, sí que le sucede. Su filosofía de vida se desmorona al conocer a Erica Barry (Diane Keaton), prestigiosa guionista teatral y madre de su novia Marin, de apenas 30 años.
De un fin de semana aparentemente ideal se pasa a la convivencia forzosa entre estos dos personajes, pero que a pesar de todo, desencadenará en una revolución de sentimientos que condenará a Harry a reconocer su verdadero amor y a renunciar, de modo propio, a su vida anterior. Una vida ausente de compromisos y plagada de principios supuestamente inalterables.
Tejido bajo una divertida comedia de enredo, las reflexiones sobre los típicos tópicos que afectan a hombres y mujeres derivarán hacia un punto en que lo más importante es la sinceridad con uno mismo. De amores imposibles a almas gemelas, de convicciones rotas a la redecoración de toda una vida, la película te lleva a la conclusión de que nunca es tarde para retroceder un paso y descubir por qué senderos anda tu vida. Nunca es tarde para rectificar y ser sincero con uno mismo, si con ello encuentras tu paz interior. Ideal para evitar más ataques al corazón.
Me quedo con un par de perlas. La primera, de Harry, cuando declara que no es su culpa el hecho de salir con chicas de menos de treinta años. ¿Acaso el mundo no se ha parado a pensar que son las de más de treinta las que no quieren tener nada con él? La segunda, mi descubrimiento de Diane Keaton. Por su manera de actuar, por sus constante expresiones, comprimidas en un par de segundos y que indican su gran capacidad para demostrar sentimientos y estados de ánimos.
El mejor punto, sin duda, la hermana de Erica, Zoe. Profesora de la Universidad de Columbia, nos hace una disertación excelente sobre las diferentes repercusiones que tienen el hecho de que un hombre salga con una mujer joven y viceversa. Evidentemente, en su discurso feminista y no menos cierto, las connotaciones negativas se las lleva siempre el segundo caso: mujer madura, sola, divorciada: deprimida. El caso contrario no; hombre soltero, maduro, atractivo: todo un regalo y un reto para las mujeres. Y así muchos casos en los que ser un zorro es ser un tipo listo y hábil y ser una zorra es ser una ...

Me duele la muñeca

La pelota está en el interior del área. Con habilidad se va de uno primero. El atacante se encuentra la oposición de dos contrarios que le taponan, y sin pensar lanza un punterón que pasa por en medio de los dos defensas. El portero, raudo y veloz, con grandes reflejos, estira la mano por debajo del primer poste por donde se quería colar el esférico, y consigue despejarlo. Pero no acaba ahí el peligro. La pelota hace un extraño en el aire debido al efecto y se dirige hacia el interior del arco, pero otra vez el portero, MAJESTUOSO, salta del suelo y consigue desviar el balón que se va a corner, no antes sin pagar un alto precio, ya que en la acción su muñeca choca contra el palo izquierdo de la portería. Dios, qué dolor siente el cancervero, que se retuerce en el suelo con gestos que escalofrían nada más verlo. Pero la presencia de las jugadores de voley en la grada hace que se guarde el dolor y se levante de forma milagrosa, sacando el pecho, dirigiéndo a sus compañeros y guiñando el ojo a la número 3, una rubia espectacular que baja la mirada y se pone a sonreir.

No eres tú, soy yo

Post de urgencia. Última hora. No puedo dejar de mencionar esto antes de ir a dormir. Pasaba por uno que pasaba y he leído el punto 4. 4. Todos acaban diciendo lo mismo: «no eres tú, soy yo». No tendrán todos ellos en común haber notado que hay algo en mí que no funciona?
Grande, muy grande.

Pulseritas amarillas

Pulseritas amarillas

Lance Armstrong es una gran deportista. Lo que ha marcado su personalidad ha sido el esfuerzo de superación sobre todas las adversidades. Ya sea un puerto de montaña de gran desnivel o una enfermedad tan terrible com lo es el cáncer.
Tras superar su enfermedad, el ciclista se ha mostrado muy concienciado con la grave enferdad que dejó atrás. Creó su propia fundación, en la que promueve inifinidad de iniciativas para luchar contra el cáncer.
Entre ellas, la venta de pulseras amarillas, hechas de goma elástica, en las que se halla grabada una inscripción: "Livestrong". Bonito juego de palabras. Su precio, un euro. Su venta, un fin benéfico.
Esta iniciativa, no obstante, ha sufrido un proceso bién curioso. 13 millones de personas la llevan. 13 millones de euros recaudados. De entre esas personas, centenas de personajes mediáticos y de interés público llevan el objeto en cuestión en sus muñecas. Desde el propio Armstrong hasta Puyol o Ronaldinho, que han propiciado que la gente la compre.
El hecho de que personajes ilustres la lleven ha causado una demanda exagerada de pulseritas. En pocas semanas se agotaron. A partir de ahçi, empieza el negocio del extraperlo. He llegado a oír a gente ofrecer 40 euros por la goma de pollo. He visto pagar precios desorbitados. Ya hay gente que se está beneficiando de la venta de estas pulseritas.Y cuestan sólo un euro!. En ebay ya la ofrecen hasta por 30 dólares.
Se han puesto de moda. Adquirirla es viajar hacia lo "fashion", hacia la inmersión social, hacia el camino de lo "metrosexual". Es un artículo que lleva hacia "el quiero ser como Beckham", muy lejos de aquella idea de la lucha contra el cáncer.
Ojo! Al fin se está llegando igual. Recaudar tanto dinero para la lucha contra el cáncer está muy bién. Pero qué lástima que se destruya la esencia. Es un dinero que procede del borreguismo, de lo cool, del interés propio, de los trapicheos. Es más, puede ser que haya gente que desconozca su procedencia y su significado. O incluso que se la ponga al revés.
No os engañaré. Yo he comprado 10. Esta mañana mismo. Las recibo en 3 o 4 semanas. Tiempo suficiente para saber qué hago con ellas.

Faltan 10 minutos para el Milan-Barça

Elena, sin hache -creo-, es una muñeca. Sus facciones así lo demuestran. Y su piel, de apariencia tersa y lisa. Una auténtica belleza de persona en todos los sentidos. Y coherente, de las que más. Con ella da gusto hablar.
Su personalidad es ambigua, no obstante. Da la impresión de que de su estado de sonrojez permanente pueda pasar de inmediato a su lado más agresivo. Dulficado siempre, que conste. Es una mala leche de la buena, de mentirijilla. Inmediatamente vuelve a su plasticidad, a su encanto personal.
El otro día me tocó estar con ella en el Espai Liceu, el lugar más pesado y aburrido de los que os podáis llegar a imaginar. Y si se puede llegar a pensar que la palabra "tocar" connleva un significado negativo, no le déis esta connotación. Es más, que quede entre nosotros, me presté voluntario a ello.
El resto intuidlo. Diálogo en las dos direcciones. Conversación. Comunicación: emisor, canal, mensaje, y sobretodo receptor. El Espai se convirtió en un sofá ancho, cómodo y agradable en el cual uno se puede "espatarrar" para pasar una gran velada.
Temas planteados: capacidad de superación personal, perder el miedo a expresar sentimientos ante un público concreto, mi carnet de conducir -me mira como mi madre y me dice, sin hacerlo, que ya va siendo hora chaval, que tienes 25 tacos ya- y fecha de caducidad. Lleva tres años vestida de rojo y no ve su fin por los pasillos. Yo de momento tampoco, al menos hasta que acabe la carrera.

*

Me sabe mal por las camareras de la cafetería, pero no lo puedo evitar. He adquirido una costumbre. Mala o buena se podría debatir.
Lo cierto es que cada día tengo el privilegio de hacer una siestecilla de las buenas, es decir, de 15 o 20 minutos. Nada de horas, que luego uno se levanta embobado, empalagoso y habiendo perdido el norte.
Con máximo media hora uno se despeja y saca de dentro de sí el cansancio acumulado. Uno se puede enfrentar a niños, pelotas de baloncesto, burgueses por acomodar u horas y horas de búsqueda en la Biblioteca.
Lo malo es que no se pueden evitar las secuelas. Ojos diminutos, boca pequeña, voz silenciada y algún que otro bostezo. Remedio, un cortado. El tercero o cuarto del día. Consecuencia, envidia, malestar, ironía ácida y corrosión de las camareras que cada día tienen que ponerle al señor Puig el cortadito de después de la siesta. ¿Qué, cómo ha ido la siesta de hoy?

*

Ya no tengo Fotoshop. Leti, no te ensañes mucho.

Ya tengo Fotoshop!

Ya tengo Fotoshop!

Grazzie Marc!

Yo también me uno a la protesta. Maldito decano. Maldit Degà! Paula lo hizo en su momento. Sergio también. Incluso mi talibán preferido.
Maldito Guillamet. Petición denegada. Su sentencia, desfavorable. No se le permite el cambio de grupo por falta de plazas.
Mire Usted, papanatas! Trabajo por la tarde, por lo que no puedo asistir a clase. Necesito cambiar de grupo. Porque querido patán, si no trabajo por las tardes, no puedo pagarle la universidad. Y si no puedo pagarle la universidad me enfrento al riesgo de no poder asistir a las clases, entre las que se encuentra la suya. Aburridisima, por cierto. No por su contenido, sino por su nula capacidad de transmitir interés alguno.
Mientras usted reside en su estrado, corrigiendo trabajos y escribiendo chorradas en El País, el que escribe se deja la cabeza y el cuerpo para intentar que su vida circule por los cauces de la normalidad. Con su decisión me está desbordando, me está, como se dice llanamente, tocando los cojones. ¡Qué fácil es dirigir el sino de los demás cuando se ocupa una posición tan acomodada! ¿Acaso no le importan sus alumnos?
Degano por unanimidad forzosa. No se presentó nadie más al cargo. La próxima vez promoveremos una campaña que promueva la existencia de una competencia digna, cosa que no seré muy dificil. Porque Usted, querido Guillamet, es un incompetente. Mientras usted dejaba pasar un mes meditando si debía o no cambiarme de grupo, la vida escolar iba avanzando. Y mientras Usted consultaba su bola mágica, yo esperaba y esperaba, dando por hecho su magnanimidad. Ahora me condena, tan libre de conciencia. Sin remordimiento alguno. ¿Quiere que vuelva a donde no puedo ir para recuperar un mes perdido? Ni lo piense. me paso por el forro su decisión.

Artículo censurado. Miremos el lado bueno de las cosas pues.

¿Seré generalista o específico? No lo tengo muy claro. Bueno, mejor no quiero tenerlo, porque todo indica que mi vida se centra en la generalidad. Bonito eufemismo para disimular lo mediocre, a pesar de que el altísimo Espada decía que la especialización era la ínfima esencia del ser humano.
Es contradictorio. El término generalista es un término que me confunde. Soy capaz de hablar poco de mucho. Y eso, a ojos de la gente puede ser una gran ventaja. Puedo reunirme, sentarme contigo a tomar un café, entablar una conversación larga y tendida de varias cosas. Qué sé yo? Soy capaz de que hablemos de toros, de ópera, de deportes, de experiencias íntimas, de psicología del ser humano, de naturaleza, de televisión, de cotilleos, de política, de cine, etc. Podré, si me lo pides, darte mi opinión de diferentes temas y pensarás que soy una persona culta. ¿Pero hasta donde se ajusta esa realidad?
Soy generalista. Puedo divagar, rozar por encima los temas que nos rodean en esta vida. Puedo hacer que pases un buen rato agradable y ameno. Pero no aprenderás conmigo. Sólo encontrarás la punta del iceberg.
Todo empezó a los 18 años, cuando decidí apartar de mi vida lo específico, cuando decidí abarcar lo máximo posible, cuando decidí ser maestro generalista. Tal vez ahí cometí el error, si es que se puede considerar como tal. ¿Es aplicable aquello de que quien mucho abarca, poco aprieta? Yo creo que sí. ¿Debiera abrir mis puertas a todo, o centrarme sólo en puntos concretos?
No lo sé, pero todo indica que mi naturaleza curiosa hará que en mi vida no se restrinja la entrada a nada ni a nadie.


*

Tenía razón. Alfonso regresó ayer como Jesucristo a la entrada de Jerusalem.

Me gusta sentarme en la ducha, en posición acurrucada. Protegido, abrazado. Me gusta agarrar mis rodillas y llevar mi frente junto a ellas. Sentir que el agua cae sobre mí, en la divina proporción entre el calor y el frío. Más calor, no obstante. Y pensar. Hacer un revovinado de las cosas que tengo dentro de mí. Recuperar el recuerdo archivado. Darle vueltas a las cosas. 15 ó 20 minutos, no necesito más para llegar a las conclusiones. Vomitar lo que me he callado.
Una vez fuera se vuelve a la vida real. Fría, muy fría. Y más de lo mismo, más de lo de cada día. Me callaré en muchas ocasiones. Lo guardaré todo bién guardado para luego rumiarlo en mi lugar favorito. Y de lo que saque en limpio haré un extracto. Tal vez lo escriba, tal vez no. El resto se perderá.
¿Debiera o no debiera? ¡Ah! Aún pienso en la vez en que le dije a quien no me quiero acordar de que no se callara las cosas. Que falso fui. Ahora me río porque reconozco que yo lo hago. La experiencia me ha enseñado en miles de ocasiones que en boca cerrada no entran moscas. Y diez veces diez han entrado colmenas. Y cien veces cien se ha apoderado de mí una sensación de vergüenza propia. Y mil veces mil he pensado que mejor estar ahí como observador. Callar, mirar, escuchar. Asimilar para llegar a buen puerto. Y una vez asimilado, desahogarte: escribir.
Lo decía Vesania en uno de sus posts. Escribir por dos razones. Una para que te lean. Otra para desahogarte. De la primero paso bastante. La segunda es cierta. Es mi mejor modo de expresión. Es mi "comunicationis modus", porque no sé hablar como yo quisiera, porque verborreo más rápido de lo que pienso, porque quiero decir infinidad de cosas que pasan por mi cabeza que luego se quedan atascadas en mis dientes, porque necesito rellanos en los que descansar y apoyarme: mi ducha y mi teclado. Porque quiero decir que si no me dejas fumar el Liceu me estás jodiendo, porque quiero decir que te quiero con locura, porque quiero decir que la familia bién gracias, porque quiero decir que me siento sólo. Porque quiero decir tantas cosas que me ahogo cuando lo intento.

A las seis de la mañana del día 15 de octubre de 1940, una difusa luz marina daba tonos plúmbeos a las nubes. En la oscuridad de un foso del castillo de Montjuïc permanecía formado, como cada amanecer, un pelotón de ejecución. Un reo, Lluís Companys, estaba a punto de ser fusilado, tras haber sido condenado por un consejo de guerra ante el que no pudo defenderse...¿Esto era lo de prosa sunslik no?

Remember when...

Remember when...

Maravillas, oiga, hoy traigo maravillas. Directamente extraídas del diario Tele/Expres de marzo de 1980. Ahí, en la Biblioteca de Catalunya, rodeado de viejecitas, camellos, yonquis y roedores de cultura, he realizado un viaje al pasado, a la época de Artola, Ramos, Migueli, Olmo, de la Cruz, Reixach, Landáburu, Zuviría, Simonsen, Carrasco...el increíble H.H..
He encontrado joyas, oiga. ¡Joyas! Aquella máxima de que "nunca te acostaras sin aprender algo nuevo" hoy es cierta. Vengo empapadito. Empecemos.
Primero de todo, yo creía que Carod Rovira había causado precedente con sus viajecitos a Francia. Pue mira por donde, resulta que el señor Tarradellas ya ostentaba ese honor, al mediar entre ETA y el PNV en una entrevista en ese mismo país. La diferencia, no obstante, es que lo hizo con el conocimiento de el señor Suárez y el mismisimo rey.
En Francia, ¡un país que en plena década de los 80 aún mantenía la pena de muerte! Y sin rodeos los gavachos. Expeditivos a más no poder. Ni cortos ni perezosos, guillotina en mano. Où est la liberté mon dieu?
Y sigo con Tarradellas, porque también fue de los primeros en un tema que hoy en día es bastante espinoso. Fue el primer "president" que asistió al palco en un partido de España, ¡en el Camp Nou! Madre mía del amor hermoso, si Carod y los talibanes supieran esto, con lo de Maragall aún coleando.
Hoy el círculo se cierra. Todo encaja. Hablando de socialistas, los de la época -Reventós en cuestión- se dedicaban a criticar al Cañelles, de UCD, por considerarle prisionero de su partido. Y claro, no es viable que un presidente de la Generalitat se vea atado de pies y manos por el gobierno central. Y digo yo, ¿de qué me suena a mí todo esto?
Más. En marzo del 80 los E.EU.U. ya empezaban a "preocuparse" por el terrorismo global. Ya consideraban el hecho de que Irak sería un buen país al que invadir en un futuro. Ya salían informes en los que aseguraban que en aquel país se podían fabricar bombas atómicas. Ya sabemos todos cómo ha acabado esta sospecha.
Y mientras en el diario Alcázar un generalísimo de los de moral recta y garrote firme declaraba que urgía la necesidad de un cambio radical en una sociedad corrompida por la pornografía, Tele/Exprés anunciaba en sus páginas finales que en un callejón de Barcelona existía un local que se llamaba Bagdad, con una foto enorme de una señorita de buen ver saliendo de una lámpara mágica. Un par de páginas antes, se nos informaba que el cine porno en Italia no daba dinero. Un par después se publicaba una crítica de la película de Vicente Aranda "La muchacha de las bragas de oro", con una provocativa Victoria Abril.
Y nuestro amigo Felix, que justamente en esos días había muerto en accidente de avión en Canadá. Y Tito, dictador de no sé donde que iba muriendo poco a poco, como el sha Pallevi. Y Yugoslavos y Croatas, con sus precedentes. Y una fotografía de Ernest Lluch de joven. Y guerra fía de Jimmy Carter, con sus boicots. Y Mari Carmen y sus muñecos. Y Joaquín Prat y Angel Casas...
Jolín, qué bien me lo he pasado hoy. Por cierto, España perdió 0 a 2 contra Inglaterra, a pesar del buen papel del mítico Arkonada.

*

¿Apología del nazismo? No, yo hago otra visión demagoga. Yo veo el vaso medio lleno. Podría decir que un desfile de un republicano y uno de la división azul cogiditos de la mano simboliza el entierro absoluto de toda diferencia y rivalidad que pudiera haber existido en el pasado. Veo a dos de ayer caminando hacia un mañana. Veo un ejemplo a los jóvenes. Veo una cicatriz totalmente cerrada. Veo una reconciliación. Veo perdón y entendiemiento. Pero claro...yo también estoy siendo demagogo, como vosotros, talibanes. Empiezo a dudar de aquello de que "la verdad no es poliédrica". Sinceramente, no sé qué pintaban allí.

Flores y más flores

Flores y más flores

En mi brazo derecho, dos ramos de flores. Casi iguales, si no fuera porque en uno las rosas son blancas y en el otro son rosáceas. En el izquierdo, uno más grande, donde las rosáceas y las blancas se mezclan.
Entre bastidores el corazón se acelera al ver el inminente momento. Respira, respira. Los artistas van saliendo uno a uno. Mis piernas empiezan a temblar. Empiezo a saber qué es el miedo escénico. Respira, respira.
El de los cascos me detiene con su palma de la mano apuntándome a mí. Flores, ya, venga venga venga
Es el momento. Ya me toca salir en escena. Respiro hondo y doy el primer paso. Los focos me iluminan. La gente aplaude. Piso firmemente el escenario y saco el pecho. Esbozo mi mejor sonrisa. Marco paso de galán y caballero y me encamino hacia a la diva, mientras que en ese mismo momento decide coger de la mano al resto del repetorio y saludar otra vez.
Le miro. No,no no, ahora no. Ante mi presencia desestima su decisión y me presta su atención. Me sonríe, sorprendida, toda ella, toda su enormidad. Más flores aún? Oh, qué bién! Le doy el gran ramo. Felicitats le digo. Me agradece el acto.
Los otros dos ya son pan comido. Se acabó la presión. Todo sale bién. Las secundarias inponen menos. Una, rubia, tiene cara de no enteder lo que le digo. La otra, la hija de la diva, me sonríe como su madre.
Ya está. Se acabó. Hasta ahí mi momento de gloria. He sido la estrella durante unos segundos.

Retrasados y copiones

En definitiva, somos unos retrasados. Esto es lo que cabe pensar de nosotros tras la clase de Historia del Periodismo. Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en España no hubo ni inciativa ni presencia destacable en cuanto a prensa. Retrasados respecto a países como Francia, Gran Bretaña o Alemania.
Y copiones. Somos unos copiones. Los primeros panfletos que vieron la luz eran simples copias. Traducciones o modelos ya existentes. No eran originales ni en el nombre. La Gaceta, de la Gazzette, Mercurio, de Mercure, Diario de Literatos, de Journal de SAvants...
Así hasta hoy día, en que tenemos series de policías, médicos, bomberos y niñeras que se ligan al padre multimillonario. Así hasta hoy en que se ponen de moda las sit-coms o programas al estilo Jay Leno. Así, mirando al vecino, incapaces de crear o generar ideas propias, fórmulas nuevas. Que si en Gran Bretaña se encierran en una casa y se hacen llamar Big Brother, nosotros hacemos lo mismo llamándole Gran Hermano. Y si lo hacen en una isla con gente VIP, nosotros también.
E insisto con lo de retrasados. Tengo sintonizado, en el canal 14 de mi televisión, una cadena local. La/los presentadores se sitúan enfrente de la cámara. En la pantalla una adivinanza, fácil, del estilo de qué color era el caballo blanco de Santiago. Y la señora que insiste en que llamemos al 806, que tiene premios para nosotros. Y la gente que llama, a los falso, diciendo que el color es verde. Y la tía que se enfurece y nos trata como a niños de pre-escolar. Y otro que llama dice que el color es azul. Y la tía se vuelve a poner de los nervios. Y así minutos y minutos, en los que el espectáculo es ver la capacidad de improvisación del presentador/a.
Lo dicho, retrasados y copiones. Ahí queda eso.

Carta al director

Carta al director

Hoy os pego esta carta al director de La Vanguardia. Trabajad por mí. Opiniones por favor
Reeve y Sampedro

MARIANO HERNÁNDEZ - 12/10/2004
BARCELONA

Christopher Reeve, el actor que encarnaba a Superman, ha muerto. Se puede establecer un paralelismo entre él y Ramón Sampedro. Los dos han protagonizado finales muy distintos. Reeve ha luchado por vivir, y en su lucha se han beneficiado muchas personas a través de las fundaciones que creó. Su postración en una silla no le impidió seguir adelante, entendiendo que la vida no está limitada por dos piernas y dos manos.

Esas pequeñas cosas

Metía la mano en el bolsillo de la chaqueta y sacaba de el un botón. Se me había caído el día anterior, no me acuerdo cómo. Tuve la suerte de notarlo en el mismo momento que le hilo se desprendía de la tela, así que lo cogí y lo guardé.
Antes de bajar por el ascensor fui a la sastrería de la cuarta planta. Por el camino hacia ella empezó a asomar una reflexion que, todo hay que decirlo, no es nueva. Empecé a pensar sobre la importacia de las cosas pequeñas. Aquello que pasa desapercibido delante de nosotros y a lo que apenas damos ninguna importancia. Así hasta el momento en que las hechamos de menos. Así hasta que notamos un vacío en nuestro interior como consecuencia de su inexistencia.
Claro, el camino a la sastrería es corto. Y hasta allá sólo pensé en el botón, que hacía que mi chaqueta no se abrochara bien, por lo que mi imagen poluta y pulcra se vería dañada, por lo que me arriesgaba a un toque de atención de los jefes jefísimos, que conllevaría el hecho de perder mi privilegiada posición en la tienda, sentado. En definitiva, seguro que al día siguiente estaría en accesos, puteado y sin Alfonso. Pero con botón, eso sí. Maldito botón.
Malditas cosas pequeñas. Protestan por no tener la consideración que piensan deberían tener. Como el tornillo de mi moto. Minúsculo. Ignsignificante a priori. Pero hace mucho para el conjunto. Es tan vital. Y como lo es y no se le respeta, se declara en huelga. Sale de su sitio sin permiso alguno, por lo que lo que aguantaba se viene abajo, y en consecuencia, hace que todo el castillo de naipes se derrumbe. La gasolina fluye en cantidades superiores a las establecidas. El motor no asimila tal sobredosis. La moto se cala.
O como el micro-mini chip, que hace funcionar el ordenador, que hace que entre en la red, que presente los trabajos, que estudie el carnet de conducir, que hable con "Familiares, amigos, UPF y otros contactos", pero que hace que me vuelva loco cuando se estropea.
Ya, después de un tiempo, sentado en una silla de la tienda, derivé hacia los gestos y detalles. Detalles pequeños que pasan desapercibidos pero que aglomeran una cantidad infinita de información. Un movimiento de ceja, una mueca, un guiño, un movimiento, una caricia en el pelo...un no me gusta lo que has dicho por lo tanto hoy duermes en el sofá, un me estás molestando, tío no lo ves!?, un guapo acércate ya y dame conversación porque estás que buenísimo.... Privilegiado aquél que vea entre lineas y aquél que sea capaz de descifrar los imputs del exterior. Bienaventurado aquél que respete lo minúsculo y la insignificancia. Suyo será el reino de los cielos.

*

Helena trabaja a nuestro lado. Hija de un prestigioso político con nombre de inodoro, se dedica a fumar en el vestíbulo y a aguantar carpetas. Pasea su tipito bien conservado por los pasillos del teatro. Le gusta ponerse modelitos de colores llamativos que hagan conjunto con sus zapatos. Le gusta sonreir a los pipiolos que van de rojo. Mira desde su estrado con cierta morbosidad y en ocasiones se moja los labios sensualmente.
También le gusta bastante joder la marrana. ¿Sigues con lo tuyo? Sí hija sí, sigo hablando en castellano, pero lo puedo hacer en catalán -central- si quieres.¡Ah, pues ya va siendo hora eh? I tant, no tinc cap problema.

*

Hombre, ¿cómo le va? ¿Todo bién?
Bien profesor Espada, aquí, sedimentándome un poco.
¡Ah, me alegro oiga, ya sabe que lo necesita!

¡Ah, el dulce agoma del gueencuentro!

Dios bendiga la vitamina B6, metabolizadora del alcohol en la sangre!

Señor Alfonso

Hoy se irá Alfonso y los accesos quedarán huérfanos. Y nosotros también. La persona que más tiempo lleva en el teatro de la Rambla se jubila, a la edad de, perdonadme la inexactitud, sesenta y pico años.
Cuenta que empezó como nosotros hace más de treinta años, en la época que el Liceu aún era lo que era. En los tiempos en los que el teatro era privado, en manos de la poderosa e influente burguesía. En el momento en el que la gente iba al Liceu a lo que iba: a charlar de negocios en los estreactos y a quedar con la amante o la fulana que entraba por la calle Sant Pau, mientras que el feliz y ostentoso matrimonio lo hacía por el gran vestíbulo de Ramblas. Qué grande cuando nos contaba como tenía que engañar o distraer a la cornuda de la época para que su marido se metiera en el palco equivocado.
Alfonso ha sido, es y será el mejor de todas las personas que han pasado y pasarán por el Liceu. Es un hombre entrañable y carismático. Le debemos mucho. Es enorme cuando nos ameniza la espera en accesos al contar su vida, su juventud, sus correrías, sus amores, su francesa de la Paloma, etc. Es bestial por su manera de ser. Y encantador, sobretodo. Lo digo por su capacidad de encandilar a las mujeres, jovenes y maduras, feas y guapas, simpáticas y estúpidas. Más de uno, incluido yo, deberíamos tomar notas.
"Quién te quiere a tí, Alfonso? Yo, yo y yo. Plas! Beso! A la Málaga, llena de curvas, que bien parece que haya salido de una de las películas de Felini o Visconti, se le cae la baba con él. Y a mí con ella, que no se dude. Pero poco tengo que hacer si al lado se encuentra el más grande de los grandes.
Ahora se nos va. Lástima, le decimos todos. Los de rojo deseamos que no lo haga, pero en su cara se refleja cansancio, por lo que lo entendemos, asumimos y nos alegramos. Pero entistreceremos poco a poco. De su propia boca bién podría salir un "estoy hasta los huevos". Es más, pongo la mano en el fuego que lo habrá dicho en más de una vez. Porque no se calla, nunca lo ha hecho.
Es y será el jefe. El bueno de verdad. Aquello de las apariencias parece que nunca ha ido con él. Aún recuerdo cuando nos hizo un pase de modelos con el chal de una señora estúpida. "Que se lo meta por el coño". Y la cara expresiva que me decía el primer día en que aparecí con una propina "Anda niño, no seas gilipollas y quédatela". Y así tantas veces en las que me ha dado un cachete de vida y de saber hacer. A mí y a todos.
Por eso TODOS le respetamos. Los de rojo al menos, porque los de arriba no lo sé. Se debería haber marchado en verano, pero la maldita manía de recortar gastos ha hecho alargar su espera hacia la jubilación. Ahora ya le toca, por fín. Ahora ya tiene tiempo suficiente para echarle 20 polvos seguidos a su mujer;en la cama, en el suelo, en la mesa, donde haga falta. Y pasará por la Rambla, y entrará como Jesucristo en Jerusalem. Aprovecharemos todo el tiempo que sea posible para hablar con él. Los chicos me refiero, porque seguro que enseguida se irá hacia la Málaga o la "Yané" para tocarles un poco el culo. ¡Aaaaaaaaaaaaaai!

Ya ni se puede fumar en la cantina del gran teatro. Adiós a mi "saveaur fair" -o como se escriba-