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DESDE MI PLANTA

Es curioso.

Es curioso. Es curioso recordar el primer recuerdo. Hacer la vista atrás, mirar y mirar en el olvido, y llegar hasta la primera imagen de tu memoria.

En mi caso, se trata de un piso de Madrid de dos plantas, en el barrio de Chamberí, Madrid. Una escalera enmoquetada, desde donde, a media altura, se divisava una lámpara enorme en el salón. La misma que lo haría durante toda mi vida en Vía Augusta con Anglí, Barcelona. 

Y subir y presenciar en la primera puerta del piso superior, una charla entre hermanos que no me genera interés. Y volver a bajar la escalera enmoquetada, para llegar a la cocina donde mi madre hace no sé qué. Seguramente la comida. Y avanzar hasta la galería, donde se encontraba mi caja de los juguetes. Mi tesoro de entonces. Y guardar o sacar no sé qué juguete. Y contemplar la aprobación amorosa de mi madre. Y sonreir. 

Y hasta ahí. 

La felicidad de aquel momento. 

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